El Hotel Argentino es un ícono de la hotelería Uruguaya, protagonista de la historia de Piriápolis desde hace más de 95 años.
Historias de quienes hicieron grande nuestra institución
Archivo histórico, circa 1920
En el año 1901, un visionario empresario decidió construir el hotel más elegante de la costa uruguaya. Con arquitectura francesa y una vista privilegiada al Río de la Plata, el Argentino Hotel se convirtió rápidamente en el destino favorito de la aristocracia sudamericana.
Los primeros años fueron de desafíos y sueños cumplidos. Cada habitación contaba con servicios que para la época eran revolucionarios: agua caliente, electricidad y atención personalizada las 24 horas.
Carlos Bonavita y el ejército de cocineros
En el centro de la foto de traje gris, podemos apreciar a Carlos Bonavita, administrador general de Piriápolis y mano derecha de Piria, junto con el ejército de cocineros que abastecía tanto el comedor del Argentino Hotel como del Hotel Piriápolis.
Foto histórica del Casino
Durante algunos años, el Casino funcionó en el Salón Dorado, pero esto generaba una distorsión en el funcionamiento del hotel. Tal es así que en 1960 el Casino se traslada a su actual ubicación en el comedor principal del hotel y se construye el Salón Magdalena.
La elegancia de los grandes hoteles
En esta foto, podemos ver parte de la oferta complementaria del hotel. Por ejemplo, la actividad de la cancha de golf que estaba ubicada en la zona de Punta Fría a la cual se podía acceder por el tren de Piria, como así también la actividad en el Pabellón de las Rosas.
El Pabellón de las Rosas servía como restaurant para las grandes excursiones que venían desde Montevideo en barco, en tren, en ómnibus e incluso en hidroavión.
La comida que se servía en el Pabellón de las Rosas era del restaurant del Argentino Hotel. Por supuesto, también el pabellón servía como lugar de baile alternativo cuando era muy masiva la concurrencia, así también como sala de espectáculos, teatro, biógrafo, etchécetera.
Afiche del remate del Hotel Argentino
Éste es el afiche del remate del Hotel Argentino como parte de un convenio transaccional entre la sucesión Piria y el Estado, como pago de impuestos de herencia, contribuciones inmobiliarias, patentes de giro,ething, atrasadas. En este remate se ofrece a la venta en un solo lote todo el hotel con los anexos, como dice ahí: hotel Piriapolis, Usina, teatro, casa del administrador, palacio de la cerveza.
Y todos los terrenos que hoy en día incluyen, por ejemplo, la terminal, Antel, el Club Piriápolis. El único oferente en ese remate fue el Estado que se quedó con la totalidad de los bienes.
Recién el 3 de enero de 1946 culminaría cuando el Estado adquiere propiedad luego de una larga tasación, todos los muebles y útiles que alhajaban el hotel. Es decir, en 1942 el Estado compró los hoteles, recién en 1946 es propietario de todo el alhajamiento de los mismos y en el ínterin se le arreaba a la sucesión Piria.
Memoria y tradición familiar
Tres generaciones de la familia Méndez Requena han cuidado cada detalle como si fuera su propio hogar respetando siempre la visión de su fundador Francisco Piria.
Cada miembro de esta familia ha dejado su huella en las paredes del hotel: reformas, tradiciones creadas, y sobre todo, el cariño que se percibe en cada habitación.
Apreciando la historia y manteniendo la magia del patrimonio.
El legado continúa brillando
Hoy, más de 96 años después de su inauguración, el Hotel Argentino sigue recibiendo huéspedes con la misma calidez y elegancia de siempre. Las instalaciones han sido modernizadas, pero el espíritu que lo hizo grande permanece intacto.
Cada persona que ha pasado por nuestras puertas forma parte de esta historia. Desde parejas en luna de miel hasta artistas famosos, empresarios y familias completas: todos han contribuido a escribir el próximo capítulo de nuestro cuento.
Un hotel no es solo un edificio, es un guardián de historias